24 Ene Si has tocado techo y no sabes cómo romperlo, prueba esto…

Hoy quiero empezar este post con una cita impactante: “Nadie que haya dado lo mejor de sí se ha arrepentido” George Halas.

¿Qué te parece? ¿No es reveladora?

Te cuento que me estoy leyendo un libro espectacular que me está revolucionando el cerebro. Se trata de “Lo único” de Gary Keller y Jay Papasan. Es increíble. Sólo puedo recomendarlo. Y sobretodo no puedo resistirme a contarte uno de sus capítulos que ha sido de gran trascendencia para mi. Sobretodo para reconectar con mi motivación diaria.

Se trata del capítulo 16, donde te habla de los 3 compromisos para obtener resultados extraordinarios a la hora de programar tu tiempo. El primero, debes adoptar la manera de pensar de quien busca la maestría. En segundo lugar, tendrás que buscar sin cesar las mejores maneras de hacer las cosas. Y por último, debes estar dispuesto a asumir la responsabilidad de hacer todo lo posible por lograr tu idea única.

Te explico con detalle en qué consiste cada uno de ellos.

1r compromiso: SIGUE EL CAMINO DE LA MAESTRÍA

Sobre este compromiso nos cuenta que la maestría debe ser un camino a seguir y no un destino al que llegar. Ser maestro en algo en esencia es una manera de pensar, una manera de actuar y un viaje que uno experimenta. Para Keller la manera positiva de ver la maestría es dar lo mejor de ti, para convertirte en el mejor en tu tarea más importante. El camino verdadero, entonces, es el del aprendiz que aprende y vuelve a aprender constantemente las bases de algo a medida que vamos recorriendo ese viaje sin que la experiencia sea un tope. Más bien crezca infinitamente.

De esta forma, te conviertes en un maestro de lo que ya sabes y en un aprendiz de lo que no sabes. Por eso la maestría es un camino a recorrer, entre lo que dejamos atrás y lo que nos queda por delante.

Por tanto, la mentalidad con la que debemos destinar nuestro tiempo a llevar a cabo nuestro propósito, idea, proyecto, prioridad… debe ir orientada a la maestría. Ya que así encontraremos más oportunidades de ser lo más productivo que podamos ser, y en definitiva, de convertirnos en el mejor. Además, la confianza en nosotros mismos y nuestra habilidad para ser exitosos incrementarán. Como si se tratara de un trampolín. Dice que el conocimiento engendra conocimiento y las habilidades desarrollan más habilidades.

La maestría es un camino sin fin, es una búsqueda que no deja nunca de aportar.

2º compromiso: AVANZA DE MANERA EMPRENDEDORA O CON UN PROPÓSITO

Y presta atención a esta reflexión porque es la bomba. ¿Lo que haces lo haces lo mejor que sabes o lo mejor que se puede hacer? Esta pregunta es totalmente transformadora, porque te ayuda a darte cuenta que, a pesar de estar poniendo todo tu esfuerzo, no lo estás haciendo lo mejor que se puede hacer, y eso es porque no se tiene la intención de cambiar lo que se está haciendo.

El camino que te lleva a ser maestro en algo, no consiste en hacerlo lo mejor que uno puede, sino en hacerlo lo mejor que se puede hacer. No dejar de mejorar la manera de hacer algo es vital para sacar el máximo provecho al tiempo que has programado para realizar tu tarea.

A eso lo llama avanzar de E a P. De la manera E, es salir disparados a hacer algo con entusiasmo y energía con nuestras habilidades naturales. Pero sea cual sea, toda habilidad natural tiene un alcance máximo, un nivel de productividad y de éxito que acaba por tocar techo. Todo el mundo tiene un techo natural para todo.

Con una mentalidad P puedes emprender avances y lograr cosas que están mucho más allá de tus habilidades naturales. Lo único que tienes que hacer es estar dispuesto a hacer lo que haga falta. 

Cuando alcanzamos un nivel de habilidad aceptable desconectamos el interruptor del aprendizaje, ya que vamos con el piloto automático puesto, llegando a uno de los techos de éxito más habituales: la fase de meseta. Y para superar cualquier techo, solo hay una manera de hacerlo: la manera P.

Cuando emprendemos, lo hacemos en base a nuestro actual nivel de habilidad, energía, conocimiento y esfuerzo. Es decir, con todo lo que nos sale fácil. Pero también nos limita. Cuando nos parece que hemos sacado el máximo potencial, pensamos que empezar de nuevo es la fórmula de seguir adelante. Pero el problema es que eso se convierte en un círculo vicioso. Emprendemos la siguiente cosa nueva con entusiasmo, energía, habilidad natural y esfuerzos renovados hasta que volvemos a chocarnos con otro techo y vuelven a aparecer la decepción y la resignación.

Si aplicamos el método P a ese mismo techo, las cosas serán diferentes. Cuando tienes un propósito te preguntas qué opciones tienes para seguir creciendo. Y eso puede consistir en seguir un nuevo modelo, en emplear un nuevo sistema o método que te ayude a ir más allá y para ponerlo en práctica tal vez necesites una nueva manera de pensar, nuevas habilidades e incluso nuevas relaciones.

3r compromiso: ASUME EL CICLO DE LA RESPONSABILIDAD

Entre lo que haces y lo que obtienes existe una vinculación innegable.

Tomar total posesión de tus resultados al no hacer responsable de ellos a nadie salvo a ti mismo es lo más eficaz que puedes hacer para impulsar tu éxito.

Probablemente la responsabilidad sea el más importante de los tres compromisos. Sin ella, tu maestría quedará interrumpida cuando te topes con cualquier obstáculo, y tampoco serás capaz de averiguar cómo atravesar los techos de éxito con los que te irás encontrando por el camino.

Quienes se responsabilizan asimilan contratiempos, perseveran pese a los problemas, se centran en los resultados. Ponen lo mejor de sí mismos, cueste lo que cueste, sin reservas.

Cuando se trata de tu vida y ocurre algo, puedes elegir el papel de ser el autor o bien el de víctima. Esas dos son tus dos únicas opciones: ser responsable o no serlo. Cada día elegimos una opción u otra, y las consecuencias de ello nos acompañan para siempre.

Cualquiera puede hacerse responsable en cualquier momento. Y cuanto más optamos por asumir el ciclo de la responsabilidad, más probabilidades tenemos de que se convierta en nuestra respuesta automática ante cualquier adversidad.

Y por último nos dice que una de las manera más rápidas de incluir la responsabilidad en tu vida es encontrar un tutor o compañero de responsabilidad. Aunque un colega o un amigo pueden perfectamente ayudarte a ver las cosas que tú no eres capaz de ver, la mejor visión sobre la responsabilidad te la proporcionará alguien para quien hayas acordado ser completamente responsable. Cuando la relación es de esa naturaleza se obtienen los mejores resultados.

EN RESUMEN

1. Comprométete a ser el mejor. Ser aprendiz de lo que no sabes te convierte en maestro.

2. Afronta tu única tarea con un propósito. Avanza con mentalidad P.

3. Hazte responsable de tus resultados. O eres el autor o la víctima.

4. Búscate un asesor/tutor, o un compañero de responsabilidad.

Ahora que ya sabes qué puedes hacer para afrontar tu día a día desde los 3 compromisos, ya no tienes excusas para lograr tus resultados.

¿Qué vas a hacer nuevo o diferente, a partir de ahora? Te leo en los comentarios!

 

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